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¿Es el envejecimiento de la población Española e Italiana la clave de la elevada cantidad de muertes por COVID-19?

Italia de nuevo supera su récord de víctimas mortales por el coronavirus. Después de que ayer muriesen 427 personas y el país superase a China en número total de fallecidos, hoy Italia ha llegado a los 4.032 decesos. Es decir, que 627 personas han muerto en este país en las últimas 24 horas.

La alta mortalidad italiana puede deberse tanto a la densidad de la población que tiene el país como a su población envejecida, ya que el virus es especialmente letal con los más mayores. Sin embargo, el contagio es tan grande (más de 47.000 personas han contraído el virus en Italia) que en Lombardía ya hay varios menores de 50 años que se encuentran en la UCI.

La virulenta y rápida expansión del coronavirus (COVID-19) en el continente europeo ha sorprendido al mundo.

Son muchos los que apuntan a que el origen de estas desorbitadas cifras reside en que el Gobierno italiano no ha sabido actuar a tiempo y adoptar las medidas necesarias para frenar la expansión del coronavirus dentro de sus fronteras. Otras voces, señalan que los datos únicamente responden a que en Italia se ha realizado un mayor número de pruebas para detectar casos. En el caso de este último punto, no sería válido para explicar la elevada tasa de mortalidad en el país.

Muchos expertos indican que la grave crisis sanitaria que está atravesando Italia se debe a que cuenta con una de las poblaciones más envejecidas de la Unión Europea. De acuerdo a los últimos datos ofrecidos por el Instituto Nacional de Estadísticas de Italia (Istat), el país cuenta con una población de casi 14 millones de personas (62 millones de población total) por encima de los 65 años, es decir, el 22% de la población. La edad media de los italianos se sitúa en los 45,7 años.

Los expertos afirman que la letalidad del virus entre los italianos con edades comprendidas entre los 70 y los 80 años es del 34%. Un porcentaje que se incrementa hasta el 44% si atendemos al grupo con edades comprendidas entre los 80 y los 90 años.

En muchas personas el COVID-19 provoca síntomas leves como fiebre o tos. Incluso muchas personas son portadoras del virus y son asintomáticas. El principal grupo de riesgo son los adultos mayores, debido a un sistema inmunológico más debilitado, y todas aquellas personas con patologías previas que pueden verse agravadas por el coronavirus.

Los investigadores señalan que el brote se inició a mediados del pasado mes de enero en la región de Lombardía, pero no se comenzó a actuar hasta casi un mes después tras el inusual incremento de los casos de “gripe” y pulmonía. Las investigaciones concluyen que desde Italia se iniciaron los contagios que han desatado la pandemia en al menos otros cinco países del viejo continente.

LA SITUACIÓN EN ESPAÑA

España tiene la esperanza de vida más eleva de la Unión Europea con 83,4 años. Sin embargo, gran parte de la vejez se vive con enfermedades crónicas y discapacidades lo que incrementa la demanda de los sistemas sanitarios y de cuidados a largo plazo.

Las últimas cifras oficiales indican España registra 19.980 infectados, de los que 1.141 están ingresados en la UCI, 1.053 muertos y 1.585 altas.

Casi el 60% de los españoles con 65 años o más padece al menos una enfermedad crónica, y más de uno de cada cinco sufre alguna limitación.

Según los datos disponibles la media de edad de los fallecidos como consecuencia del coronavirus en España se sitúa entre los 78 y los 80 años

LA OPINIÓN DE LA OMS

“Hay que establecer por dónde circula el virus en cada parte, conocer la demografía. En Corea del Sur (uno de los principales focos del virus en los orígenes de la pandemia) se han identificado grandes grupos de población afectados, pero eran más jóvenes que en Italia. Vemos brotes que surgen en instalaciones sanitarias en los que existe un perfil de edad mucho más alto. Hay que tener mucho cuidado cuando vemos las tasas de mortalidad y cuando las comparamos entre países porque no es adecuado”, destacaba en la última comparecencia de la OMS Maria Van Kerkhove, epidemióloga del organismo.

“Lo que tenemos determinar es porqué vemos diferencias para entender el virus y comprender cómo afecta a los distintos grupos de población. Tenemos que prestar mucha atención cuando comparamos y calculamos el número de fallecimientos en función de la cifra de casos en cada país”, añade Van Kerkhove.

En este sentido Michael J. Ryan, director ejecutivo de la OMS, ha querido mostrar su cautela ante el pensamiento de que solo las personas de edad avanzada constituyen un grupo de riesgo.

“Tenemos que ser muy cuidadosos con la idea de que este virus solo mata a gente mayor. Es cierto que los jóvenes son menos propensos a desarrollar una enfermedad grave, pero hay un número significativo de jóvenes que han muerto”, matiza Ryan.

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